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Mostrando entradas de abril, 2026

Doscientos cuarenta dólares y ningún derecho

El 1.° de Mayo como espejo Hay fechas que acusan. El primero de mayo no es una efeméride decorativa: es la memoria viva de quienes murieron en Chicago en 1886 reclamando una jornada de ocho horas, el sedimento histórico de una lucha que tardó siglos en traducirse en derechos concretos, exigibles, jurídicamente protegidos. Que precisamente en ese día el gobierno venezolano haya elegido anunciar un ajuste salarial no es casual. Es la política del símbolo sustituyendo a la política de los hechos. Y los hechos, cuando se los examina con rigor, revelan algo más perturbador que la insuficiencia del monto: revelan un sistema diseñado para mantener al trabajador en el umbral permanente de la dependencia. La dádiva como arquitectura El ingreso mínimo integral ha sido fijado en el equivalente a 240 dólares mensuales. El anuncio omite deliberadamente un dato que no es técnico sino jurídico: qué porción corresponde al salario base y qué porción a bonificaciones. No es un detalle administrativo. Es...

El libro y la condición humana

  I. El umbral Hay objetos que no son solamente objetos. El libro pertenece a esa categoría escasa de artefactos humanos que trascienden su materialidad y se convierten en umbrales: quien los atraviesa no regresa exactamente igual a como llegó. No es metáfora sentimental ni exageración de bibliófilo. Es una constatación antropológica. El ser humano que lee se construye de manera diferente al que no lee, y esa diferencia no es accesoria ni decorativa. Es estructural. Afecta el modo en que piensa, en que siente, en que juzga, en que se relaciona con el mundo y con los otros. En una fecha que el mundo ha convenido en dedicar al libro, vale la pena ir más allá del elogio ceremonial. Celebrar el libro no puede limitarse a colocar flores sobre su portada. Exige interrogarse sobre lo que ocurre cuando el libro falta, cuando es sustituido, ignorado o despreciado. Exige, en suma, preguntarse qué clase de seres humanos —y qué clase de sociedades— se producen en su ausencia. II. Lo que la lec...

Los últimos en la fila: derechos, olvido y deuda social con la tercera edad

I. El tiempo como condición jurídica El envejecimiento no es solo un fenómeno biológico: es una categoría jurídica, una condición social y, en los sistemas políticos que han fallado a sus ciudadanos, una forma de condena diferida. Envejecer debería ser el resultado natural de haber vivido; en demasiados países de América Latina envejecer se ha convertido en sinónimo de precariedad institucionalizada, de dependencia sin red y de invisibilidad programada. El Derecho Internacional de los Derechos Humanos reconoció tardíamente esta realidad. La Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, adoptada por la OEA el 15 de junio de 2015 y vigente desde el 13 de diciembre de 2016, constituyó el primer instrumento vinculante en el sistema interamericano específicamente dedicado a este grupo poblacional. Su adopción fue, en sí misma, una confesión institucional: durante décadas, el corpus normativo regional trató la vejez como un apéndice de la disc...

La carreta delante del burro: sobre el ruido como sustituto del proyecto

Hay una imagen que la sabiduría popular acuñó con precisión quirúrgica: la carreta delante del burro. No es simplemente una metáfora del desorden. Es el retrato exacto de una patología colectiva que trasciende la torpeza y se instala en la estructura misma de la acción social: el instrumento precede a su motor, el efecto desplaza a su causa, la forma devora a la sustancia. Y lo más inquietante no es que la carreta avance sin dirección, sino que quienes la empujan están convencidos de que avanzan. I. El movimiento que no llega Émile Durkheim denominó anomia a la condición en que los marcos normativos de una sociedad se disuelven sin ser reemplazados, dejando a los actores sociales en una suerte de flotación perpetua: hay energía, hay discurso, hay convocatoria, pero la brújula ha desaparecido. No se trata de inmovilidad —ese sería un diagnóstico más sencillo— sino de movimiento sin orientación, de ruido que se confunde con señal. La anomia no paraliza; desorienta. Y una sociedad desori...