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Meta en el banquillo: ¿las redes sociales están diseñadas para atrapar a nuestros hijos?

  Mañana comienza en California un juicio que puede tener consecuencias mucho mayores que una simple multa para Meta, la empresa propietaria de Facebook e Instagram. Cuatro estados —California, Colorado, Kentucky y Nueva Jersey— acusan a la compañía de haber diseñado determinadas funciones de sus plataformas para atraer y retener a menores, incluso conociendo los riesgos que podían representar para ellos. Reclaman hasta 1.400 millones de dólares. Pero el dinero no es lo más importante. Lo verdaderamente interesante es lo que está detrás de la demanda: si una empresa puede ser responsabilizada por diseñar deliberadamente un producto para mantener enganchados a sus usuarios, especialmente cuando se trata de niños y adolescentes. Porque Facebook e Instagram no son simples vitrinas donde cada usuario decide qué mirar. Hay algoritmos que seleccionan el contenido. Hay notificaciones que reclaman nuestra atención. Hay desplazamiento infinito. Hay recomendaciones que aparecen una detrás de...
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El elogio de lo mínimo: mediocridad, poder y la política del esfuerzo en la era del ruido

La paradoja más inquietante de la modernidad tardía no es la escasez de recursos ni la ausencia de oportunidades formales, sino algo más perturbador: la inversión sistemática de los estándares de exigencia. Lo que en cualquier coordenada histórica constituyó el umbral mínimo de la vida intelectual y profesional —sostener la atención sobre un objeto complejo, ejecutar un compromiso con disciplina sostenida, articular un argumento sin el auxilio de consignas prestadas— ha ascendido, silenciosamente, al rango de lo extraordinario. No nos encontramos ante una crisis de aptitud individual ni ante el simple deterioro de una generación; nos encontramos ante un desplazamiento estructural de las expectativas colectivas cuyas causas son, al mismo tiempo, tecnológicas, económicas y deliberadamente políticas. Cuando el rasero social se nivela con persistencia hacia abajo, el rigor elemental deja de ser una norma de convivencia para transformarse en un vector de disrupción, y quien simplemente ejec...

Doscientos cuarenta dólares y ningún derecho

El 1.° de Mayo como espejo Hay fechas que acusan. El primero de mayo no es una efeméride decorativa: es la memoria viva de quienes murieron en Chicago en 1886 reclamando una jornada de ocho horas, el sedimento histórico de una lucha que tardó siglos en traducirse en derechos concretos, exigibles, jurídicamente protegidos. Que precisamente en ese día el gobierno venezolano haya elegido anunciar un ajuste salarial no es casual. Es la política del símbolo sustituyendo a la política de los hechos. Y los hechos, cuando se los examina con rigor, revelan algo más perturbador que la insuficiencia del monto: revelan un sistema diseñado para mantener al trabajador en el umbral permanente de la dependencia. La dádiva como arquitectura El ingreso mínimo integral ha sido fijado en el equivalente a 240 dólares mensuales. El anuncio omite deliberadamente un dato que no es técnico sino jurídico: qué porción corresponde al salario base y qué porción a bonificaciones. No es un detalle administrativo. Es...

El libro y la condición humana

  I. El umbral Hay objetos que no son solamente objetos. El libro pertenece a esa categoría escasa de artefactos humanos que trascienden su materialidad y se convierten en umbrales: quien los atraviesa no regresa exactamente igual a como llegó. No es metáfora sentimental ni exageración de bibliófilo. Es una constatación antropológica. El ser humano que lee se construye de manera diferente al que no lee, y esa diferencia no es accesoria ni decorativa. Es estructural. Afecta el modo en que piensa, en que siente, en que juzga, en que se relaciona con el mundo y con los otros. En una fecha que el mundo ha convenido en dedicar al libro, vale la pena ir más allá del elogio ceremonial. Celebrar el libro no puede limitarse a colocar flores sobre su portada. Exige interrogarse sobre lo que ocurre cuando el libro falta, cuando es sustituido, ignorado o despreciado. Exige, en suma, preguntarse qué clase de seres humanos —y qué clase de sociedades— se producen en su ausencia. II. Lo que la lec...

Los últimos en la fila: derechos, olvido y deuda social con la tercera edad

I. El tiempo como condición jurídica El envejecimiento no es solo un fenómeno biológico: es una categoría jurídica, una condición social y, en los sistemas políticos que han fallado a sus ciudadanos, una forma de condena diferida. Envejecer debería ser el resultado natural de haber vivido; en demasiados países de América Latina envejecer se ha convertido en sinónimo de precariedad institucionalizada, de dependencia sin red y de invisibilidad programada. El Derecho Internacional de los Derechos Humanos reconoció tardíamente esta realidad. La Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, adoptada por la OEA el 15 de junio de 2015 y vigente desde el 13 de diciembre de 2016, constituyó el primer instrumento vinculante en el sistema interamericano específicamente dedicado a este grupo poblacional. Su adopción fue, en sí misma, una confesión institucional: durante décadas, el corpus normativo regional trató la vejez como un apéndice de la disc...

La carreta delante del burro: sobre el ruido como sustituto del proyecto

Hay una imagen que la sabiduría popular acuñó con precisión quirúrgica: la carreta delante del burro. No es simplemente una metáfora del desorden. Es el retrato exacto de una patología colectiva que trasciende la torpeza y se instala en la estructura misma de la acción social: el instrumento precede a su motor, el efecto desplaza a su causa, la forma devora a la sustancia. Y lo más inquietante no es que la carreta avance sin dirección, sino que quienes la empujan están convencidos de que avanzan. I. El movimiento que no llega Émile Durkheim denominó anomia a la condición en que los marcos normativos de una sociedad se disuelven sin ser reemplazados, dejando a los actores sociales en una suerte de flotación perpetua: hay energía, hay discurso, hay convocatoria, pero la brújula ha desaparecido. No se trata de inmovilidad —ese sería un diagnóstico más sencillo— sino de movimiento sin orientación, de ruido que se confunde con señal. La anomia no paraliza; desorienta. Y una sociedad desori...

La Justicia Transicional: De la Retórica a la Responsabilidad de Estado

Las recientes declaraciones de Volker Türk, Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, han devuelto al primer plano un concepto que suele aparecer en nuestra crisis como una promesa de alivio: la justicia transicional. Sin embargo, la gravedad del llamado de la ONU no debe ser interpretada como una invitación a la ligereza discursiva, sino como un desafío técnico y ético de proporciones monumentales. ‎En el ecosistema del debate público, es natural que términos de gran calado se vuelvan recurrentes. Pero cuando hablamos de reconstruir el tejido social de una nación, la palabra debe estar respaldada por el método. La justicia transicional no es un eslogan de coyuntura; es un campo del derecho y la política internacional que exige conocimiento absoluto de sus mecanismos para no derivar en frustración colectiva. ‎Los Pilares de la Reconstrucción ‎Para comprender la magnitud de lo que propone la ONU, debemos despojar al término de cualquier pátina de ambigüedad. La justicia tran...